El precio de la fotografía analógica

Durante el último año, cada vez escucho a más gente que dice que la fotografía analógica vuelve a reavivarse. Tal vez sea la moda vintage la única responsable de que los laboratorios mantengan su servicio de revelado, pero a mi me gusta pensar que no se trata solo de una tendencia pasajera, sino de un modo de redescubrir la fotografía que capta sobretodo a aquellas generaciones que partían de la digital. Una cámara analógica, además de hacer fotos, sirve de herramienta para aprender conceptos básicos, como la velocidad de obturación, la abertura del diafragma, la sensibilidad de la película, el enfoque o la superposición de imágenes, desde los mecanismos más primitivos. No todas las cámaras digitales permiten tanta libertad en los controles, y si la tienen, son caras y esconden los ajustes en menús con muchos botones. Experimentar con la exposición, hacer pequeñas variaciones en cada foto, es la base del aprendizaje ensayo-error. Para mí, la sensación de control es mucho más adictiva que el modo automático, así que lo que más me atrae es la sencillez de las cámaras analógicas.

Sea cual sea la razón por la que ha vuelto a ponerse de moda, el caso es que las tiendas de fotografía vuelven a apostar por lo analógico. Sin embargo los precios son igual de altos (o más) que siempre. ¿Cuánto cuesta tirar un carrete? Me he dedicado a hacer una lista de precios que engloban todos los pasos del proceso de sacar una foto.

Cámaras
Con el aumento de la demanda, las cámaras analógicas se han revalorizado. Los precios de segunda mano han subido respecto al año pasado, aunque todavía pueden considerarse asequibles. Mucha gente quiere sacarse de encima cámaras viejas que tienen olvidadas en un cajón y que es muy probable que tengan algún defecto. Aún así, si se va con cuidado, de Amazon, Ebay o Wallapop puede salir una buena compra. La mayoría de reflex no superan los 120 € y se puede conseguir una compacta en perfecto estado por 50. En la tienda normalmente esas mismas cámaras son más caras, pero al menos tienen una garantía.

Carretes
En este caso el tamaño del papel es lo que más influye en el precio. Los negativos de formato medio de 120 mm y 220 mm salen tan poco a cuenta que te replanteas si vale la pena ni siquiera comprar uno. Si nos centramos solo en los de 35 mm, un carrete fujifilm de 36 fotos en color y de ISO 200 tiene un precio, según fotoprix (que todavía resiste), de 3’8 € si se compra dentro de un pack de cinco. Uno Kodak vale un poco más caro. A medida que sube la sensibilidad, las cifras suben: si uno de 200 ISO valía alrededor de 4 €, uno de 400 ISO vale 6€, uno de 800 ISO 8€ y uno de 1600 14€. El blanco y negro es en cambio ligeramente más barato.

En mi opinión, la mejor opción es buscar en amazon porque se pueden encontrar ofertas más económicas (y las reseñas suelen ser buenas).

Una alternativa son los carretes caducados, que a veces los regalan. Si no han sido conservados en una nevera, el riesgo de que algo vaya mal es demasiado alto. Dejo aquí el enlace de alguien que se ha entretenido en dominar la técnica de usar carretes fuera de fecha.

Revelado y escaneado
En general, revelar un negativo en color y tener una copia en cd cuesta alrededor de unos 10€. Ésta es una lista de tres laboratorios fotográficos en Barcelona que rondan ese valor y ofrecen un buen servicio. Hay muchos más pero éstos son a los que he ido alguna vez:
Shooters film lab Barcelona 
Casanova Foto
Color Vif

Pedir solo revelado cuesta entre 2€ y 3€ para negativos en color y sobre los 10€ para negativos en blanco y negro. Eso si, digitalizarlos en casa con un escáner es un proceso largo y manual para el que hay que tener paciencia. Hacer pasar por mi escáner sprintscan 35 una por una las 36 fotos del negativo consume unas dos horas de tiempo y un gasto en electricidad no despreciable.

Otra opción para las fotos en blanco y negro es revelarlas en casa con un equipo de 50 €, dinero que se amortiza después de unos pocos carretes.

Por mucho que se intente suavizar, la fotografía analógica es cara. Punto. Y es frustrante, porque la conciencia de que el número de fotos que puedes hacer es un número suficientemente pequeño como para no ser infinito, quema por dentro. Pero mañana me voy a comprar un carrete.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s